Nunca compartas…

Nunca compartas algo sagrado con quien sabes que puede mancillarlo.

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Si quieres te u…

Si quieres te uso, pero no me pidas que te quiera.

Miedo

Es una extraña época. No he vivido en otras y puedo pecar de ignorante en muchas cosas pero claro, solo me puedo basar en relatos y experiencias de otras personas  para hacerme un ligera idea.

Esta claro que vayas a donde vayas, vivas en el país que vivas, por muy distintos que  sean hay un trasfondo muy similar. La pérdida de valores. No es que sea un gran descubrimiento pero es interesante, por decir algo, descubrir por una misma que el panorama y el horizonte para todos es penosamente parecido. No hace falta ser un académico para darse cuenta.

Fiestas, pan y circo. Al que grita se le escucha y se le sigue con avidez, que mas da si grita “no a los recortes” o “vámonos al Sónar”. Seas un hipster, un punk o del Opus se nota que el entusiasmo escasea y cualquiera que aun sea capaz de levantar la voz crea una admiración similar a quien consigue un trozo de pan en medio de una hambruna. Y en tiempos así el que más grita no suele ser el que más sabe,  pero la gente siente que tiene que sobrevivir y se une a cualquier tipo de iniciativa.

Europa esta ansiosa y en cualquier momento le darán aquello para lo que la han estado preparando: la dictadura que  esta deseando. Y cuando llegue, en cualquier nueva forma, se respaldará con los mismos gritos  por todos aquellos que apoyan  lo que sea solo por seguir gritando. Porque más vale morir de pié gritando cualquier cosa que vivir arrodillado. Solo hace falta un poco más de hambre, un poco más de tiempo, un poco más de desesperación que borre de la memoria cada uno de los casos similares que antes han ocurrido , con la misma plantilla. El bienestar, luego la catástrofe, una crisis y para acabar  un nuevo orden feroz respaldado por  esa necesidad de cambio que la misma gente clama. Y los que aguanten la respiración horrorizados, los que se hayan dado cuenta,  se irán si tienen tiempo o fuerzas. Sacándose los ojos como Edipo. No conocemos otro patrón. Nos falta información e imaginación por mucho que tengamos la wikipedia y facebook. La frontera con la realidad sigue siendo nuestra nariz.

Decir que la vida es fácil durante una dictadura puede parecer un insulto pero hablemos un momento de libertad. Porque siempre se habla de lo duro que es vivir en la esclavitud pero apenas se plantean los problemas de la libertad. Muchos se imaginan que debe de ser algo así como correr por un campo como el  fondo de pantalla del windows con la cara pintada de azul. Muy bien.Cómo vamos a saberlo si la única libertad que conocemos es elegir los vídeos en youtube. Pero lo cierto es que hasta eso nos parece terrible.

Puedes tener todo, puedes llegar tan lejos como quieras, a diario lo ves en las fotos de la gente en el facebook, sonríen, hacen cosas fascinantes. Y ni hablemos ya a los millones de iconos adorados por las diferentes religiones de hoy en día, sigas la que sigas. ¿Que no crees en la religión? Claro, porque la moda no lo es… ni el dinero es una religión, ni el arte… ni la ciencia. No, no, tranquilo. Con calma. Así que si no llegas a hacer nada decente con tu vida sera porque eres un vago o un imbécil. Juegan con nuestra capacidad de frustración como con niños pequeños. Solo hace falta asustarnos un poco para que luego llegue un buen nuevo papá que nos abrace y nos diga que no hace falta que elijamos, que si nos da miedo ya elije él. Porque es terriblemente difícil decidir  si quieres ser  Madonna o Amy Winehouse. Rubia o morena,hacerse  rastas o  raparse las sienes. Nuestros abuelos apenas se planteaban con quién pasar el resto de su vida y nosotros nos atragantamos ante la decisión de si gastar nuestro dinero en un festival o en un viaje, el que aun pueda plantearse algo así .

El peso con el que nos han cargado es ilusorio. De nuevo puede sonar a insulto. ¿En qué se diferencia esta época a una dictadura? En bastante poco, porque el miedo esta presente por igual en ambos. Esta claro que no es el mismo miedo el que se tiene al elegir una camiseta que el miedo que debe de sentirse de que te fusilen por leer un libro o escuchar un disco. Pero por alguna razón la frustración ante al vacío  y la inmensidad de las decisiones es similar a la opresión de no poder elegir. Nuestra relación con la libertad es de amor odio. No podemos vivir con ella, no podemos vivir sin ella. Hablo por mí. Pero en este momento decisivo, justo antes del gran cambio, en el silencio interior  general y el cansancio quizás sería bueno pararse y decir “no más”.

Jugando sola

Así que así esta la cosa. Días de oficina tediosos hasta la muerte donde ni si quiera pillar con cabreo el skate  después de ocho horas de comer pantalla y letras alivia.  Cada cara que ves resulta mostruosa, unas sonrien con expresión grotesca, son todo un poema a la fealdad del alma humana y cuando las ves te das cuenta que tú misma estas entre la masa desquiciada.  Solo que te das cuenta de tu patetismo e intentas tragarlo. O pasar , aunque no alivie mucho. Otros rostros ni se fijan, les daría igualque te cayera un rayo encima, seguirían andando, pero  esas al menos no molestan con su presencia.

Si no arañas continuamente la piel de tu alma te puedes volver loca. Morder y cerrar los ojos con fuerza. Es el legado penoso que queda en esta maldita ciudad sin poesía. Ni si quera una pizca , ni si quiera en lo terrible. Nada. Banalidad, planicie.

Respiras,… respiras , centras la mirada. Seguir consiguiendo oxigeno para no ahogarse, donde sea, esa es la meta, ávidamente, a cualquier precio. Porque obviamente todo se ha roto y nada funciona.  Sobre todo las personas. Lo que quedan son escombros y por extraño que parezca ni si quiera ves gente a tu alrededor que trate de apartarlos.  A ratos se ve un trozo de cielo a través de alguna grieta, a través del polvo, entonces te sintes la persona mas afortunada del mundo. Como un soplo de brisa a traves del azufre,  y con tal de sentirlo ya da igual no entender nada, con sentir eso ya vale, solo agradeces estar allí y poder captar aunque sea un trozo de pureza, de silencio, de una neutralidad que no ataca ni agrede. Todo lo demas es fuego y cenizas. Caminar sobre brasas. Todo se aprende.

Pero hasta en el infierno te llevas sorpresas. A veces tienes suerte de encontrar señales, rastros de alquien que tambien ha visto un trozo de cielo, que ha apartado algun escombro, casi puedes ver su cara y sentir lo que sentía. Sonríes por un momento y sabes que hay algo en el horizonte, aunque te aterrorice que sea imaginario.

Pero a grandes rasgos  sientes que pierdes el tiempo en cada segundo, que algo importante se te escapa, que siempre se te ha estado escapando y no lo encuentras en google ni en la wikipedia, ni en los profetas ni en las auntiutopías, que lo más sagrado es tu vida y a la gente le importa un bledo  y a tí también te han enseñado a que tampoco te importe. Eso te  golpea hondo si tienes suerte,  en el egoismo, de ese tan sano que te hace asomar la cabeza y, si no morder la mano que te da de comer, al menos ver el pié que te pisa la cabeza y  apartarte por un momento.  Te hace marcar tu terreno y defenderlo, da igual lo ridícul o lo pequeño que sea. No quieres golpear  a nadie pero a veces no hay más remedio.

Si trabajo ocho horas,  duermo otras ocho y lo que queda lo paso tratando de ganarme una parcela de vida propia, que mayoritariamente se convierte en un correr caótico en mil direcciones para tratar de abarcar lo inabarcable, ¿cuándo me dedico a no hacer nada, que es la mayor fuernte de poesía y belleza espontánea, detener el tiempo indeterminadamente y poder generar algo verdadero?

La solución lógica es no dormir.  Y eso es lo que hago. Como un tiempo mágico que aparece de la nada. Me lleno de insolencia infantil, de descaro y me regalo la posibilidad de no ser una persona que duerme. Eso me llena de entusiasmo. ¿Es posible? Claro. El que millones de personas no lo hagan no significa que sea imposible. Así que pillo plantillas , sprays, cualquier tonteria que sirva para marcar esa parcela, que sirva para apartar los escombros que pesan y tomar un poco de aire sirve.  Y si hay guardias de seguridad y me ponen el juego más interesante, comoel tipo loco de La Playa que se creia que estaba en un videojuego, pues mucho más divertido.  Pongo el mundo en mi contra y juego. Es un duro contrincante pero a veces te permite dar alguna estocada, solo por diversión, que te hace creerte la ostia siendo igual de mediocre que siempre. Sentir que vives por un momento. Como un padre que juega al escondite con su hijo y hace creerle  que es un superhéroe. Echándole imaginación uno se puede creer cualquier cosa.

Lo más gracioso viene cuando en medio de ese extraño juego donde mayoritariamente tú mismo te pones las tampas y las esquivas aparece de pronto alguien que se siente entusiasmado con tu extraña danza fantasmal posiblemente preguntándose quién coño es Tyler Durden y qué haces allí dandote de leches. Cuando esperas agresividad e incomprensión y ya estas a punto de defender tu pequeña parcela de mundo imaginario resulta que no viene a atacarte nia destruirlo. Tiene las pintas mas jodidamente normales del universo. Y encima te dice que trabaja en un banco. Y que se aburre por las noches. Esa normalidad resulta extraña y más extraño resulta el hecho de que nada de lo que haces le indigne. Provoca una extraña desconfianza. Pero acto seguido aparece en la escena, salido de la nada otro personaje aún más banal y extraño. Con chandal y cigarro, de esos que tiene insomnio y se rasca lo que se tercie. Y tampoco se sorprende lo más minimode tus extravagancias. Es más, se permite indignarse de que lo que haces no es lo bastante profesional y te da consejos.El desconcierto por su falta de indignación es absoluto.

Ese maravilloso momento es en el que una película de Lars Von Trier se convierte en una comedia de Woody Allen. Como si de pronto alguien se haya dirigido al público, usando el recurso de romper el cuarto muro. Te das cuenta de que eres una payasa y solo piensas “ojala que no sea un sueño,  ojala el mundo realmente sea tan simple y que lo que pueda percibir no es absurda agresividad sino una critica lógica, clara y brillante por su transparencia que permita quitar las  trampas falsas y trabajar en asuntos grandes con simplicidad”.

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